El día 22 del noviembre cerca de las 12 del mediodía se presentó
en el bar de la facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales Doble
faz la revista llevada a cabo por los alumnos de Redacción II, el mismo es un
Taller el cual nos dejó con muchas enseñanzas y valores, como bien lo escribió Sergio
en la Editorial: “Una doble faz inseparable entre la teoría y la práctica”, que
nos llevamos como recuerdo a Doble Faz, fruto del trabajo, investigación e
insistencia de muchos alumnos.
Desde el primer día de clase recuerdo que Sergio nos habló
sobre el trabajo final (aún sin nombre ni apellido) ya en la cabeza de muchos
iba tomando forma, durante las prácticas en diferentes trabajos, estilos y
formas de redactar finalmente toco empezar con la investigación, a cada grupo
de tres participantes fue otorgada una temática para trabajar, las cuales
fueron: Economía, Cultura, Locales, Regionales, Nacionales, Internacionales y
el último el cual me toco ser parte Espectáculos.
Mientras en el bar empezaban a llegar los compañeros de
cursada, risas y mateadas se iban juntando las mesas y sillas, se podía percibir
en el ambiente satisfacción por haber llegado a la meta, mientras que una de
las ayudantes de cátedra (las cuales siempre estaban dispuestas a ayudar) repartían
la revista, pienso que las demás personas que se encontraban en el bar, mirándonos
desde afuera lo podía ver como algo sin valor, un papel más; pero para los que estábamos
ahí era un diamante, horas de escritura, borrar y volver a reescribirlo de la mejor forma posible, tardes de consulta en el bar, el reflejo del tiempo invertido para que
alguien te diera algún tipo de información, un diamante que cada uno tuvo que
pulir muchas veces hasta poder sacarle el brillo.
Revista Doble Faz
Luego de un momento el profesor llego al lugar pactado para
el festejo y presentación de la revista en compañía con uno de los alumnos cómplice
con unos cuantos envases de cerveza para festejar y sí no podía ser de otra
manera ya que nos la había prometido desde hacía muchas clases y para los que
no le apetecía la fría y refrescante bebida también podían brindar con gaseosa.
Brindis por Doble Faz
Y así fue como se iban formando grupitos, los cuales algunos
no pudieron esperar llegar hasta su hogar para empezar a leer a Doble faz y al
mirar a cada uno de tus compañeros veías en sus rostros entusiasmo, sonrisas y
señalaban alguna hoja en la cual se identificaban o encontraban su parte
preferida en la revista, al instante se escucha la voz de Sergio invitándonos a
levantar los vasos y brindar por Doble faz
En octubre del año pasado Viejas
Locas daba su último show en Rosario. Luego de casi un año exacto Pity Álvarez regresó junto con el resto de la banda.
Atado con
un chaleco de fuerza y una máscara de hierro que le cubría el rostro, "el Pity”
Álvarez ingresaba al escenario en una carretilla empujada por una joven que lo
dirigía hacia el micrófono. Con esa excentricidad el líder de “Viejas Locas”
daba comienzo a su show en el Anfiteatro Municipal Humberto De Nito de Rosario
el último sábado del mes de octubre, varias horas más tarde de lo programado. Si bien quienes
frecuentan los recitales de la banda de rock saben que la puntualidad no es algo que caracteriza al grupo musical, nadie pensó que el evento comenzaría recién
a la 1 de la madrugada.
Pity, con la excentricidad que lo caracteriza, da comienzo al show
A medida
que pasaban las horas, la ansiedad crecía entre el público y muchos, agotados
por la espera, comenzaban a retirarse del anfiteatro, mientras otros salían
brevemente a calmar su hambre en los carritos de comida que se hallaban
dispersos por el Parque Urquiza. “Debe estar re pasado”, comentaban los
espectadores mientras miraban al escenario para confirmar una vez más que efectivamente
la banda no había hecho aún su aparición.
Pese a la
ansiedad, una vez comenzado el show, con “Árbol de la vida” como tema de
apertura, ya todos habían olvidado las horas de espera y estaban listos para
disfrutar de la noche musical que se avecinaba. El humo de marihuana circulaba en
el aire creando nubes grises sobre las cabezas de los espectadores que siguiendo
la voz del cantante recitaban con entusiasmo: “legalicenlá”.Grupos de adolescentes, familias con niños y
adultos en soledad, se hallaban reunidos en el anfiteatro, cuya estructura
parecía estar por derrumbarse cada vez que las ondas sonoras la hacían temblar.
El lugar parecía desbordarse de gente y de vez en cuando un grupo azotaba las
vallas y chapas colocadas por la policía para limitar el acceso e ingresaba en
manada al recital llevándose, por unos segundos, la atención de los espectadores.
Robándose
toda la atención del público "el Pity” recorría el escenario de punta a punta
interpretando cada uno de los temas con una excentricidad avasallante. “Fuego”,
“Perra”, "Intoxicado" y “Todo sigue igual” fueron algunas de las canciones que sonaron en el
anfiteatro. Mientras el grupo musical tocaba uno de los últimos temas, “Fuego”,
un fanático decidió cometer una arriesgada maniobra: tras un descuido de seguridad,
subió al escenario junto a la banda y besó al cantante en la mejilla. La
felicidad de su rostro lo decía todo, pero su momento de fama duró poco pues fue rápidamente desplazado del escenario por la fuerza.
El público recibe a Viejas Locas en el anfiteatro.
Entre
banderas enormes que se desplazaban de un lado a otro sobre las cabezas de los
espectadores y la multitud de gente que saltaba con entusiasmo al pie del
escenario, el show fue concluyendo bajo el cielo estrellado de la noche de
sábado. Luego de 20 minutos de haberse retirado la banda (y algunos oyentes),
los guitarristas y bajistas, y más tarde el cantante, comenzaron a aparecer
nuevamente sobre el escenario. El show no había terminado, no sin “Lo Artesanal”.
Una vez más los ciudadanos
de Rosario se deleitaron con excelente entretenimiento.
El primer viernes del
mes de noviembre, la vereda del Teatro Mateo Booz estaba ocupada por extensas
filas de personas ansiosas de disfrutar una noche llena de risas. La reciente
obra de teatro “El Canasto”, basada en una comedia francesa pero representada al estilo
argentino, fue estrenada primeramente en Buenos Aires y debido a su triunfo
comenzó una gira por varias ciudades.
Minutos antes de que la
función comenzara podía divisarse el salón repleto, en su mayoría
mujeres, emocionadas por ver en persona a varios de sus ídolos de la
televisión, de Instagram y hasta de YouTube. Mientras sonaba música de todo
tipo en el ambiente, el tiempo fue pasando hasta que puntualmente comenzó la
obra.
El inicio generó suspiros
en todas las presentes ya que apareció el protagonista principal, Stefano De
Gregorio, interpretando perfectamente su papel. A medida que fue presentándose cada
personaje se podía notar qué función cumplía cada uno y cómo era la
personalidad de los mismos.
El favorito del público
fue, sin dudas, el “youtuber” Santiago
Maratea. En el rol de David, un chico con aspiración a actor pero demasiado
exagerado y “bruto” para todos sus amigos y familia.
Santiago Maratea durante la obra en su papel de David.
El puesto de protagonista
femenina más aplaudida pudo notarse que lo ganó la “instagramer” Belén Lucius. Marina, la novia
de Vicente (Santiago Vázquez), ingenua y extrovertida se dejó llevar por todas
las mentiras que su pareja le dijo, pero finalmente terminó descubriéndolo.
El resto del elenco, que
también marcaron risas y momentos únicos dentro del público, fueron Bautista
Lena, Paloma González Heredia y Emily Lucius.
Los protagonistas de la obra junto al público rosarino tras finalizar la función.
Por último, luego de todas las carcajadas, uno de los protagonistas dejó una gran reflexión sobre todo lo ocurrido durante su interpretación, dejando en claro que la mentira nunca es buena.
La obra generó sorpresa entre todo tipo de público ya que la mayoría de estos jóvenes fueron una
revelación para el mundo teatral y dejaron demostrado que tienen un gran futuro
en esta carrera. Incluso fue debut para su director, el conocido actor, Nicolás
Vázquez.
Crédito: Rocío Scalice
miércoles, 9 de noviembre de 2016
Simpatía por los Stones.
Los artistas, conocidos mundialmente, se presentaron en
la ciudad de La Plata para hacer delirar a miles de personas. El conjunto tocó
por más de dos horas.
Ansiedad,
mucha ansiedad. Era lo que predominaba minutos antes que una de las mejores
bandas de la historia de la música hiciera explotar el escenario aquel 10 de
febrero de 2016. El Estadio Único de La Plata estaba colmado. Se acercaba la
hora y, luego de que se reprodujera un video sobre su historia en las tres
enormes pantallas colocadas atrás del escenario, se apagaron las luces un
segundo para inmediatamente prenderse sobre Keith Richard, que tocaba las
primera notas de ‘Jumping jack flash’. Los fanáticos gritaban extasiados y,
Mick Jagger, con 72 años, irrumpía en la noche de La Plata con la energía que
lo caracteriza, cantando implacable. The Rolling Stones volvían a la Argentina
después de 10 años y a los espectadores no les entraba la felicidad en el
cuerpo.
Cuatro grandes de la música arribando al país.
El
ambiente abstracto era una mezcla entre armonía y frenesí, todos extremadamente
contentos por tener a sólo unos cuantos metros a Jagger, Richard, Wood y Watts.
Se percibía que para todos era la noche soñada y, los Stones, se encargaron de
que así fuera. Lo hicieron, con su segunda presentación en el país del AméricaLatina Olé Tour, que empezó en Santiago de Chile, continuó por Buenos Aires y
se extendió hasta Montevideo, Río de Janeiro, San Pablo, Porto Alegre, pasó por
Lima, Bogotá, Ciudad de México y se despidió del continente con un recital
gratuito en La Habana.
La
mítica banda londinense hizo vibrar hasta los cimientos del estadio por dos
horas y media, con una perfecta sincronización, excelente sonido y artistas
invitados como el saxofonista, que impactó tocando en el tema ‘Can’t you heartmy knocking’, y el coro de ‘You can’t always get what you want’, entre otros.
Una multitud muy apasionada.
Después
de tocar más de 20 de sus mejores canciones, cerraron el recital con
‘Satisfaction’. Era increíble ver cómo la gente, habiendo estado parada todo el
tiempo, se iba con mucha más energía de la que habían entrado, contagiada por
la agitación de los músicos.
Con
más de 50 años de historia, los Rolling Stones volvieron a suelo argentino para
darles un momento inolvidable a varias generaciones de seguidores que,
seguramente, estarán por siempre agradecidos de haber podido vivirlo.
El Centro de Investigaciones en Mediatizaciones
de la UNR se suma al Transmedia Week, el movimiento global que realiza eventos –de manera simultánea en todo el mundo- para debatir sobre el
futuro de los medios de comunicación y las nuevas narrativas digitales. El
evento se llevó a cabo el pasado 28 de octubre en el Centro de Convenciones de
la Universidad.
El calor de la
primavera se asoma tímidamente en la tarde del último viernes de octubre, sin
vientos y sin nubes, los rosarinos caminan por las calles, mientras el Centro
de Convenciones de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) se prepara para
recibir –con autoridades de la Universidad y figuras de renombre a nivel
práctico y académico- después de la hora de almorzar a un gran número de
profesionales, estudiantes y creativos de la web para dialogar y repensar las
nuevas narrativas digitales de estos últimos años.
Dicen que los
lugares hablan por sí solos, y tal es el caso del Centro de Convenciones de la
Universidad Nacional de Rosario en este 28 de Octubre, casi a punto de recibir
al penúltimo mes del año, el lugar –además de su impresionante arquitectura
heredada del ex Hotel Italia- se
encuentra estratégicamente reorganizado. Las personas van realizando una
especie de check in en mesa de
entrada para registrarse al curso al que vienen a formar parte, y luego
atraviesan la sala madre, que tiene un escenario principal al frente, rodeado
de tres minis stands con sillas (ahí la cuestión estratégica) pues se van a
dar, luego del acto de apertura, cuatro talleres en simultáneo para dialogar,
debatir y asesorar a los presentes acerca de las nuevas transmediaciones de la
actualidad.
El evento fue
organizado por el Centro de Investigación en Mediatizaciones (CIM),
perteneciente a la Facultad de Ciencia Política y RR.II., de la mano de la UNR
y de la Cátedra Latinoamericana de Narrativas Transmedia. Sandra Valdettaro, la directora del CIM ya está recorriendo el lugar muy entusiasmada, con
una sonrisa en su rostro que demuestra la pasión por lo que hace y el
infaltable compromiso por su profesión y por ultimar detalles para el acto de
inicio. Su mirada se enfoca en sus compañeros organizadores y en el guión de la
ceremonia. El decano de la facultad Franco Bartolacci la escolta, junto a la
directora de la Escuela de Comunicación Social, Silvana Comba, que también
forma parte de la organización. Los tres están muy ansiosos por arrancar. Falta
que unos pocos terminen de registrarse para poder pronunciar las primeras
palabras de la iniciación.
Hay una esencia
muy transmedia, lo digital se mezcla con lo analógico incluso antes de dar
comienzo a la jornada. Una organizadora se acerca al escenario para probar un
video que tiene que salir en medio del discurso de apertura por la pantalla
gigante. Todo parece estar okay. Con
todos los asistentes sentados en las butacas del pequeño escenario principal,
dan inicio al acto de apertura.
La Doctora
Valdettaro toma el micrófono y saluda con mucha alegría (y su relax y cancha
característica de su persona) a los asistentes, agradeciendo la presencia y la
participación del evento que reúne a los disertantes web. A los segundos, el
decano llega a la posta de Sandra y continúa con el discurso, también está muy
alegre por el suceso local del día. Utiliza su instinto de politólogo y le hace
saber a los presentes que “la facultad de ciencia política apoya en este día
tan particular para el periodismo a la reapertura del diario El Ciudadano por
parte de sus trabajadores”. De manera inmediata, Comba coincide públicamente
con la posición –y decisión- política del gobernante de la mencionada unidad
académica. Los presentes aplauden con alegría, pues todos se sintieron
identificados –por lo menos- por el amor al periodismo regional.
Sandra Valdettaro (en el centro) junto a Silvana Comba y Franco Bartolacci.
Al rato, Sandra,
la también docente e investigadora de la UNR, explica las actividades que se
llevarán a cabo –segundos después de la apertura- de manera simultánea. Son
cuatro: estrategias de producción de documentales transmedia, estrategias de
comunicación en redes sociales, narrativas G.L.A.M. y, claves para hacer
periodismo de datos. Hay muchos asistentes que ya están asomando sus cabezas,
levantando la vista de manera inquieta desde sus butacas para saber en qué
stand deberán ubicarse. La comunicación siempre incluye pasión, en este caso,
no hay falta de ella. El entusiasmo se siente en el ambiente.
Talleres en simultáneo. Fuente: www.fcpolit.unr.edu.ar/
Casi cerrando la
exposición, Valdettaro añade, luego de hacer una pequeñísima pausa, con mucha
seguridad y con una tonalidad –suave- de voz acorde a lo que está diciendo:
“También defendemos y apoyamos al CONICET” (haciendo alusión a la manifestación
que los científicos realizaron por el recorte a su presupuesto). Terminó de
pronunciar la sigla y un muchacho del fondo aplaudió muy fuerte. El resto de
estudiantes, profesionales, académicos, investigadores, emprendedores
creativos, y otros asistentes y colaboradores siguieron de manera casi
sincrónica con la –cordial pero apasionada- ovación.
Al pasar las
emociones que interceptaron el discurso de la hora 14, todos los exponentes
están en sus puestos esperando a sus inscriptos para colmarlos de información y
puesta en práctica de lo investigado. “Transmedía Rosario”, es elhastagque se está utilizando en y
fuera del evento para simbolizar a través de fotos, videos y diversas
publicaciones en redes sociales que el evento mundial tuvo su paso por Rosario.
Muchos de los presentes actualizan sus redes con contenidos multimedia
acompañado por el hastag, antes de que den comienzo a las charlas, pues se
percibe las ganas que tienen de enfocarse en y con su grupo para seguir
explorando las diversas narrativas, ahora digitales, que constituyen a los
sujetos y que le afectan directa o indirectamente en su paso por la cotidianidad.
Crédito: Ezequiel Virgili.
Una noche de ida y vuelta.
Los protagonistas de la obra dieron y
recibieron aplausos del público rosarino que en su noche de estreno los
hicieron sentir “como en casa”.
El día Jueves 27 de Octubre cerca de las 8 de la
noche, una multitud de personas comenzaba a hacer la fila para ingresar al
Teatro Broadway. La sensación del momento, la obra más exitosa de la ciudad de
Buenos Aires: "El Otro Lado De La Cama", llegaba a Rosario en su primera noche. Siendo la segunda localidad
que visitaban, luego de haber estrenado en Capital 8 meses antes, las
expectativas del público se percibían en el ambiente por si solas.
Las puertas se cerraron y la gente no paraba de chequear sus
relojes esperando que se haga la hora para que comience el show. Ante una
mínima sombra que se veía sobre el escenario aumentaba de a poco la voz de cada
espectador llenando la sala de gritos (y algunos susurros que denotaban cada
vez más el grado de exaltación que había en la sala).
La obra comenzó 20 minutos después del horario estipulado, desde un
primer momento los actores lograron crear cierta armonía con su púbico
haciéndolos estallar a las carcajadas después de cada puesta en escena. Los
espectadores se repartían entre adolescentes, a partir de los 15 años, y apenas
algunos adultos mayores. El show que montaron los protagonistas del mismo trató
problemáticas de la vida cotidiana con altas probabilidades de aparecerse en
algunos ámbitos de su vida.
Protagonistas de la obra montando su escena.
Las tentadas y las risas no fueron solamente de
parte del público, incluso los actores mismos largaban traviesas sonrisas que a
veces les dificultaba el seguir adelante con el libreto. Todas estas características
hicieron que el espectáculo sea montado en un contexto mucho más familiar de lo
esperado por ambas partes.
Los actores recibiendo y agradeciendo sus aplausos.
Al finalizar la comedia musical dirgida por Manuel González Gil, el actor principal de la obra pidió a los
encargados del teatro que prendieran todas las luces, incluso (y sobre todo)
las que alumbraban al público. Agrandando cada vez más sus sonrisas a medida
que sus miradas podían reflejarse en los ojos de cada espectador, los
intérpretes, con aplausos y nada más que palabras de agradecimiento, hicieron
sentir a su audiencia que ellos no fueron los únicos protagonistas de la noche.