Desde que volvió a Primera, el Canalla se había
llevado cuatro clásicos jugados, con otros cuatro empates. Esta vez, la lepra se quedó
con el derby rosarino con un derechazo de Maxi Rodríguez hacia el palo zurdo de
Sosa, que nada pudo hacer. El parque está de fiesta.
Sofía Pituelli
Festejo rojinegro en el Gigante
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Newells Old Boys logró imponerse
ante Rosario Central en el Gigante de Arroyito con un gol agónico de su capitán
en el último minuto.
Domingo sofocante en la Rosario.
Hacia el norte, en el barrio de Arroyito, en el “Gigante” se disputó la séptima
fecha del campeonato.
Por un lado, Newells con el peso de
diez partidos sin dar con el canalla, tras ocho años de aguardar por él desde
la máxima categoría; llegó al vibrante cotejo sin grandes expectativas, con bajo
rendimiento pero aun invicto en el torneo.
Por otro lado, Rosario Central confiado
y listo para enfrentar a su antagonista. Quizás por su casa, su gente, o su
pasado. Sin embargo, falto de buen desempeño y resultados positivos en partidos
previos.
Inició el encuentro al marcar el
reloj las 16 y tras el pitazo de Mauro Vigliano, los corazones rosarinos dejaron
de latir. Las calles vacías y silenciosas anhelando algún estallido que hasta
el minuto 92 se hizo esperar.
Los primeros 45 el Canalla ilusionó
imponiéndose en campo rival, presionando exhaustivamente y siendo dueño indiscutible
del balón. Con tres atajadas notables, el portero leproso Pocrnjic se convertía
en figura. El conjunto de Osella se replegó y no tuvo ánimos de posesión de bola;
buscó suerte en pelotas paradas y contras, pero no logró un acecho amenazante
en el territorio del 1 auriazul.
En el segundo tiempo Central perdió
intensidad y el DT Coudet sumó jugadores a la ofensiva con Herrera por Camacho
y Bordagaray por Colman; cuatro delanteros poco claros que no inquietaron al
rival. La especulación continuaba latente.
90 cumplidos y esperanzas perdidas.
El derby apuntaba a un empate con sabor a nada. La última escena le dio a los
del Parque su última chance con un tiro de esquina ejecutado por el 11 desde la
punta de la Platea Cordiviola. Tras el golpe, el balón se encontró con Joel
Amoroso, quien con la cabeza rechazó hacia donde arribó el capitán a tiempo
para mandarla a guardar al segundo poste del uruguayo Sosa.
La redonda besó la red de la
popular norte así como Maxi su camiseta: con el alivio de 92 minutos necesitados
del estruendo que sacuda media ciudad. Así, 40.000 almas incrédulas decoraban
el final feliz de la lepra, que regresó a casa con tres puntos en el bolsillo y
la satisfacción en los poros. Su último triunfo se remontaba al Apertura 2008 como
local y al Clausura 2008 como visitante.
Newell’s mantuvo su condición de
invicto, reunió 17 puntos y trepó a la cima de la tabla, en tanto Central se
quedó con ocho unidades, observando desde lejos a su archirrival.
El Capitán con el grito en el cielo
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